Novedad: “Un flaco favor” de Simon Fitzgibbon

Ha salido a la luz una crítica a la edición española del cuarto libro de F.M. Alexander: The Universal Constant in Living, titulada: “La Constante Universal de la Vida”, editorial La Liebre de Marzo, 2000, que ha sido traducida y apuntada  por[1] el Sr. Eduardo Tilve,. La “loable tarea”  a la que el Sr. Tilve espera contribuir, la de difundir “con amor” las admirables teorías de un genio[2], me parece que han sido sin duda, como bien titula Simon Fitzgibbon la serie de artículos, Un Flaco Favor para la Técnica Alexander en la comunidad de habla hispana. Invito a todo el mundo a que lea toda la serie de artículos de Simon, porque quien no haya leído la “loable tarea” que el Sr. Eduardo Tilve ha hecho no se puede imaginar que algo tan chapucero haya podido ser publicado. Y no sólo es chapucero sino que lo que dice en su introducción precisamente no es un ejemplo de difusión con amor de la técnica porque es bastante ofensivo hacia F.M. Alexander y sus seguidores. Claro que no sé que es lo que entiende por amor.

No quiero extenderme mucho, pero Eduardo Tilve me lo pone muy difícil. Se podría comentar desde el Título: “La Constante Universal de la Vida”. Pasando por la Introducción del Sr.Tilve, siguiendo por la colocación de la Introducción del propio Alexander que Eduardo la pone como si empezara el libro ahí. ¿Sobraba una introducción más antes del libro?, ¿porque a J.O. Fischer le cortas parte de las Notas Introductorias?. Y todavía sólo estoy en el Índice. Hasta la solapa de la contraportada es un desastre. Lo que queda entremedias se lo dejo al Sr. Simon Fitzgibbon y me remito a “Un Flaco Favor”. Sí el título original del libro fuera The Universal Constant of Life, el traductor fuera un traductor o al menos se comportara como tal, y el libro no fuera de F.M. Alexander sino de Eduardo Tilve, yo sería mucho más breve, lo prometo.

La primera vez que leí esta edición española lo que más me llamó la atención es la Introducción que hace el traductor, no tiene desperdicio. De las 16 páginas de esta introducción el único apartado que vería justificado sería el de “Esta Traducción”, pero curiosamente solo dedica 6 líneas. A la vez que me cabreó y me cabrea, porque lanza tan felizmente opiniones sin argumentación en contra de Alexander y “algunos de sus adeptos”[3], que según él, han sido “después de Alexander, el principal escollo para la difusión de su método”, pero que “por suerte, la técnica ha resistido a uno y a otros.” Como digo, me pareció también bastante cómico que criticara a Alexander como escritor. Los que hayan leído la Introducción sabrán de que hablo, pero para los que no, pondré “un ejemplo sencillo para ilustrarlo”, pero antes que nada me pregunto: ¿Qué hace un traductor acusando y opinando sobre el autor del libro que está traduciendo? Pero bueno ya que se ha puesto a criticarle de mal escritor veamos lo buen escritor que es el traductor. El traductor en su introducción nos dice:

“Permítaseme poner un ejemplo sencillo para ilustrarlo:”

Muy bien, le damos permiso.

“todo el mundo conoce a alguien a quien le duele la espalda y que sabe que es por estar mal sentado todo el día pero que le echa la culpa a que se está haciendo viejo y a que las condiciones de trabajo son malas, que piensa que debería ir al gimnasio y pedir una silla mejor, que se toma pastillas cuando ya no puede más y va a que le hagan masajes y que, en ocasiones, hasta intenta sentarse “bien”, aunque no lo consigue durante más de dos minutos. A veces, tiene suerte y el gimnasio, las pastillas o el masaje le funcionan y puede seguir sentándose igual que siempre… hasta la siguiente crisis. Es como querer oler bien a base de perfume y desodorante sin lavarse.

Ésto sí que parece, como dice Eduardo de Alexander, “un rompecabezas en que se han hecho encajar el doble de las piezas previstas”. Y renglón seguido concluye extrañamente, sin más.

“ Y de la misma manera resuelven sus conflictos las sociedades humanas.”

Me deja sin palabras, ¿qué?, ¿con perfume y desodorante? o ¿sin aliento por leer frases largísimas sin comas? Luego, renglón seguido comienza otro apartado de su introducción (tiene 6) titulado:

“Cómo decir las cosas”

Al menos reconoce que cómo decir las cosas es importante aunque él no sepa cómo. Su manera de hilar un tema con otro es sorprendente. Pero lo aún más sorprenderte es como llega a conclusiones tan rotundas. Sigamos leyendo el siguiente renglón:

“Alguien se podría preguntar cómo es que el mundo aún no va bien si ya hace cien años que existe un método para arreglarlo.”

¿Qué?¿ Que la Técnica Alexander sirve para arreglar el mundo? Él parece creer que sí, porque no aclara que por supuesto la Técnica no es un método para arreglar el mundo, sino que a continuación él tiene la respuesta de por qué aún el mundo no se ha arreglado con ésta técnica. Cito textualmente lo que dice en la frase que le sigue a la anterior:

“La respuesta se encuentra, sobre todo, en las resistencias contra la aplicación de dicho método , que son analizadas por Alexander en este libro, pero también, me atrevo a aventurar, en algunos defectos de comunicación.”

La cursiva es mía. Lo subrayo porque aunque aquí mencione “las resistencias” donde luego hace él hincapié es en esos defectos de comunicación que para él son: la manera de escribir de Alexander, se queja de que Alexander usa frases largas. Y que aunque Alexander haya declarado que el uso de frases largas es deliberado para no poderlas sacar de contexto él comenta una frase de 144 palabras que él ha traducido con tan sólo 126 palabras, lo que no dice es que lo hace a base de eliminar[4] parte del texto. ¿qué criterio de traducción sigue? ¿ o qué pretendía? ¿arreglar él el mundo corrigiendo los “defectos de comunicación” que impiden la difusión de la técnica porque las frases son muy largas? .

También me parece gracioso que diga:

“Sería una pena que lo más negativo, una fracción ínfima de su obra, nos llamara tanto la atención que nos obnubilara…” ,

Creo que eso es precisamente lo que hace él, que se atreve a acusar a Alexander de impedir la difusión de su propio método, y después de Alexander:

“han sido algunos adeptos que (…) han pretendido justificar al genio en todo y han achacado cualquier crítica a una falta de esfuerzo por comprenderlo”.

Su idea es que:

“hace falta expresar, por controvertidas, ciertas opiniones sobre Alexander a quien aún no conoce bien su técnica, para no crearle prejuicios, o por motivos comerciales, pero yo creo conveniente hacerlo.”

y continua diciendo que está de acuerdo con “los otros prólogos”, (prólogos escritos por Walter, profesor de técnica Alexander con una experiencia de unos 60 años y del mismo Alexander), y dice:

“Lo recalco porque, después de lo que voy a decir, aquellos que siempre están más interesados en revolver en lo malo que en apreciar lo bueno tenderán a pasar por alto mi admiración por el trabajo de Alexander y sus seguidores y, aunque lo asumo, me parecería injusto.”

Ésto lo dice alguien que utiliza 16 páginas para revolver en lo malo. Ocupa más que los prólogos de Walter, Alexander y Jean O. Fischer juntos.

Lamento no poder disculpar a Eduardo Tilve de todo lo que ha hecho con la edición española de The Universal Constant in Living, como él disculpa a Alexander de todos estos “fallos de comunicación” :

“Personalmente, creo que todo se debe a que era un escritor inexperto.”

Termino agradeciéndole al profesor Simon Fitzgibbon el trabajo que ha hecho, encauza el malestar que más de uno sentimos al leer la Introducción del Sr. Tilve y además nos aporta mucha información valiosa para nuestra profesión, además de darnos una lección de inhibición. El tono que ha usado me parece bastante correcto y contundente.

Le recomiendo a todo el mundo que se lea la versión extendida, además tiene un toque de humor que se agradece.

http://tecnicaalexander.simonfitzgibbon.net


[1] No hace falta ni abrir el libro para saber quién lo ha traducido y añadido apuntes, ya que aparece en la portada y contraportada debajo del título en español: La Constante Universal de la Vida.

[2] La cita a la que me refiero es: “Tal vez otros genios también fueron una amenaza para sus admirables teorías y otros se encargaron de difundirlas con amor. A tan loable tarea espero contribuir.” F.M.Alexander La Universal Constante de la Vida.(ed.Liebre de Marzo, 2008)Introducción de Eduardo Tilve, p.23.

[3] Me pregunto si considera como uno de “esos adeptos” a Walter Carrington. O Jean O. Fischer, ya que sólo le incluye parcialmente en éste libro. Y ambos se han dedicado a difundir la técnica. Como no dice nada claro todo queda abierto a la imaginación.

[4] Como nota de página me quedó un poco extensa pero te redirijo a un texto  donde está el original de F.M. Alexander, la traducción de E.Tilve y la mía propia. Porque aunque sólo quería señalar las palabras que él omite, el conjunto de la traducción tiene bastantes fallos que no quiero comentar uno a uno y por eso he visto que era necesario hacer una traducción entera para entender la importancia de los fallos. En resumen lo que omite es: “como yo ví”, “en el uso de mí mismo”, “que yo necesitaba”, “que empleé”. Además de no saber cómo traducir correctamente la palabra “work” que se utiliza constantemente en ésta frase.

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