Los Perezosos

Cuando un alumno se da cuenta de que la Técnica cuanto más pienses en ella, cuanto más la apliques en todo es más efectiva, se entusiasma y no le cuesta trabajo. Pero llega un día en el que se pregunta ¿y esto lo tengo que hacer siempre? ¿tú ya no lo haces no? Porque en el fondo piensa que es algo temporal. Normalmente queremos creer que va a llegar un momento en el que no tengas que pensar más en ello y que sea una cosa automática. Yo he tenido muchos compañeros que pensaban que era algo que se integraría sólo poco a poco y sería una cosa natural, sin pensar.

Para mí no fue un problema cuando me di cuenta de esto. En mi caso era una cuestión de sustituir una cosa por otra. Cuando empecé con la Técnica llevaba entrenando como bailarina más de 10 años, era una costumbre pensar en el cuerpo y darme órdenes. Sólo tenía que cambiar el contenido de esos mensajes a modo de órdenes que me daba por otros mensajes mucho más suaves, agradables y educados. ¡Todo eran ventajas! Porque además no tenía que estar corrigiéndome y modificando cosas de aquí para allá, sino todo lo contrario, tenía que parar y esperar no hacer nada directamente. Con lo cual, realmente a mí me habían quitado un trabajo de encima. Y no tenía que imponerme un modelo ajeno sobre mí, no tenía que conseguir hacer bien algo. Lo difícil para mí fue parar la tentación de corregir cosas, mi hábito de colocarme. Pero dejando mi experiencia a parte, en general la gente cuando descubre que esto no es algo automático les parece bastante decepcionante. Les da pereza.

Yo no veo motivo para tener pereza. Pereza me daría si no consiguiera nada a cambio, pero no es el caso. A veces lo que consigues no es inmediato, pero después de unas horas ya puedes notar cambios. Respiras mejor, andas más ligero, dejas de presionarte las articulaciones, haces mejor la digestión… Tu cuerpo te lo agradece y puedes disfrutar con actividades tan cotidianas y rutinarias como lavar los platos o meter los platos en el lavavajillas. Pero a un nivel más profundo, te siente mucho más tranquila y segura, no te dejas arrastrar por emociones que no te gustan y te da una sensación de control en tu bienestar.

No tener tiempo tampoco es una buena excusa, aunque la hemos usado todos. En clase estamos haciendo la Técnica en una actividad tan sencilla como es sentarse y levantarse. Por lo tanto nuestra atención está mucho más enfocada en nuestra reacción ante ese estímulo. Tenemos a otra persona vigilando que no interfiramos y nos está recordando que sería buena idea si inhibiéramos y dirigiéramos. Con lo cual, nos absorbe toda la atención a ese proceso. Pero nosotros en nuestro día a día, si no tuviéramos verdaderamente ni un minuto para dedicarle un poco de tiempo, siempre podemos hacerlo mientras estamos haciendo actividades que no nos importan mucho: las cosas rutinarias se pueden convertir en un campo de exploración de tus propias reacciones ante esa actividad, las prisas que tienes, etc.; o  mientras hacemos actividades que sí nos importan mucho: estoy en la oficina y cada vez que suena el teléfono me pongo ya tenso antes de cogerlo y me anticipo a que la conversación no va a ser agradable. Ya sé que tienes que coger ese teléfono y contestar, pero puedes darte dos segundos para pensar en que tienes tiempo, dónde están tus isquiones, tus talones, tu cabeza, tu cuello, y que desearías que tu cuello estuviera libre. No tienes que hacer nada con tu cuello, no tienes que dejar de hablar. Todos tenemos una corriente de pensamientos internos mientras que hacemos las cosas. Aquí deliberadamente estás tomando decisiones de qué quieres que ocurra en ti y qué no quieres que ocurra. En qué quieres pensar y en qué no.

cerebro coloresEl cerebro sólo pesa un 2% del peso de nuestro cuerpo, en cambio consume el 20% del oxígeno que respiramos y un 20% de la energía que consumimos.¹

Y esto lo consume pensemos o no pensemos. Lo usemos o no lo usemos.

Para evitarlo, una sensación desagradable, el aburrimiento, evita dejar inactivo el cerebro y otra agradable, la curiosidad, mueve al individuo a buscar algún tipo de actividad interesante, aunque no haya una necesidad inmediata. Las actividades no tienen por qué ser puramente mentales; sirve cualquier actividad en la que intervenga el cerebro, desde leer hasta hacer deporte.²

Lo que nos debería de dar pereza es no usar el cerebro, eso sí que es un desperdicio de energía.

Os dejo aquí un video para combatir el aburrimiento:

Dos perezosos muy divertidos:

Algunas características de los perezosos (los osos):

Los perezosos se clasifican como folívoros, ya que el grueso de su dieta consiste principalmente en yemas, brotes tiernos y hojas, principalmente de árboles del género Cecropia. Se ha documentado que algunos perezosos comen insectos, pequeños reptiles y aves como suplemento a su dieta. Los perezosos están completamente adaptados a la vida arborícola, desplazándose muy lentamente entre las ramas. Caminan con mucha dificultad sobre el suelo. Las hojas, su principal fuente de alimento, proporcionan muy poca energía y nutrientes, y no las digieren fácilmente. Por esta razón, los perezosos tienen estómagos de acción lenta, muy grandes y especializados, con múltiples compartimentos en los que habitan bacterias simbióticas que descomponen las hojas duras. Su digestión puede durar un mes o más en completarse.³

Notas:

  1. The Brain: Our Sense of Self (National Institutes of Health, etc.) Os dejo el enlace, por si quereis saber más.
  2. Wikipedia (la pereza)
  3. Wikipedia (perezoso)

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