cita Necesitamos un cambio

«No es raro que los pensamientos de todos nosotros tiendan a ir en la dirección del cambio. Lo que sí sería raro es que esto no fuera así, puesto que todos estamos pensando lo mismo y haciéndonos la misma pregunta: « ¿Cómo es posible que el mundo haya derivado hacia el estado lamentable en que se encuentra hoy?». O, si somos más honestos con nosotros mismos, formularemos la pregunta un poco diferente: «¿Cómo puede ser que nosotros y toda la buena gente del mundo, hayamos permitido que las cosas acaben en este terrible caos?»

 

Pero hay otra pregunta, una pregunta más importante – una que los hombres se han cuestionado en todas las crisis desde el principio de los tiempos: «¿Qué debemos hacer para ser salvados?… cuando acabe el horror, dónde debemos comenzar a hacer un cambio para evitar volver a caer sobre la misma piedra?» Y siempre la solución que se da a esta cuestión deja el problema sin resolver, como se pone en evidencia cada vez que hay una nueva y terrible crisis.

 

Sin embargo hay una solución, una  impresionantemente simple y eficaz solución. Pero el hombre ha estado demasiado ciego para verla, demasiado sordo para oírla. Desesperadamente, y muy lejos, continúa buscando la llave mágica de su liberación mientras que esta misma llave la tiene en su propia mano. Es lo que el hombre hace lo que causa todos los males, primero a sí mismo y luego al resto del mundo con sus actividades, y sólo si evita eso que hace, podrá alguna vez comenzar a conseguir algún cambio real. Es decir, antes de que el individuo pueda hacer cambios en el mundo exterior, debe aprender a conocer que clase de acciones en sí mismo debería evitar, y el CÓMO evitarlo. Es en su propio comportamiento donde se debe empezar el cambio.»¹

images«Cómo debe hacer este cambio es ampliamente argumentado [en «La herencia suprema del hombre»] pero el hecho básico, que casi siempre se pasa por alto, es que el ser humano funciona como un todo y sólo como un todo puede conseguirse un cambio profundo. La Técnica Alexander enseña el conocimiento del funcionamiento del sí mismo, que es necesario para que el individuo pueda aprender a controlar su comportamiento, o cambiarlo de manera que se adapte a su entorno, a cualquier edad y que responda ante cualquier estímulo, por muy desconocido o desconcertante que sea este.

 

La herencia suprema del hombre -la dirección y control consciente- está al alcance de cualquiera que se tome la molestia en cultivarlo.»²

 

 

 

 

¹ Prólogo a la nueva edición (1945) del libro «La herencia suprema del hombre» de F.M. Alexander. Editorial Mouritz. Traducido por María Simarro.

²Prólogo a la nueva edición (1945) del libro «La herencia suprema del hombre» de F.M. Alexander en el libro de «Authorised Summaries of F.M. Alexander’s four books» por Ron Brown. Traducido por María Simarro.

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