El éxito de los mentirosos en… las asociaciones

Esta entrada está inspirada por los mentirosos, los corruptos, los que se quieren aprovechar del trabajo de otros, los que se preocupan sólo de hacer propaganda de sí mismos a costa de machacar a los que han hecho el trabajo sin pavonearse.

Lo dirijo no a los mentirosos autoritarios sino a los que les apoyan con sus actos directa o indirectamente principalmente por no dar ningún valor a:

  • Qué es verdad y que no.
  • Qué es un insulto y qué no.
  • Qué es hacer las cosas conforme a la ley y qué no.
  • Qué es el interés de la mayoría y qué es el interés privado.
  • Qué es robar y qué no.
  • Qué son actos democráticos y qué autoritarios.
  • Qué es apoyar y qué no.

Hoy en día, salvo que estés encerrado en tu burbuja, estamos hablando de democracia casi a diario. Todos los buenos estamos a favor de la democracia, incluso los que han pertenecido a instituciones no democráticas, es decir, de la dictadura franquista, ahora son defensores de ella. Pero la cuestión ahora no es que estemos a favor de la democracia sino qué entendemos por democracia y extender el concepto a nosotros mismos, en nuestro día a día. ¿Tenemos comportamientos democráticos a pequeña escala? Yo observo que hay un autoritarismo que campa a sus anchas entre las relaciones personales. Son apoyadas por la mayoría de la manada del grupo que sea y disfrazadas de compañerismo. Si no te interesa saber la verdad de los asuntos, por muy pequeños que sean, estás apoyando a los mentirosos. Los mentirosos manipulan, no dicen la verdad a conciencia y sacan beneficio de la creencia de su mentira, de la imposición de su versión de las cosas.  Si no tienes criterio para saber que historias son ciertas y cuales no, cuales son apoyadas por hechos, pruebas, razonamientos, argumentación, valen lo mismo que una valoración personal, un juicio que sólo se sostiene porque los demás le hayan dado un valor superior al que emite el juicio, o tengan ideas preconcebidas que encajan mejor con la mentira que escucha que con la verdad que se demuestra. Entonces, si sacas beneficio tú también de esa mentira tú eres un mentiroso también y con tu apoyo vas a divulgar esa mentira. Cuanto más gente dice esa mentira más cierto parece y más fácil es asumirla. Este es un juego de mentira contagiosa:  como tus amiguitos o tu círculo se decanta por esa mentira, así tu no tienes ni que pensar tu propia opinión, te ahorras enterarte de qué es lo que dice la otra parte y cuestionar cuál tiene razón. Es una posición muy cómoda. Si en esa mentira se incluye el denigrar al contrincante mucho más divertido. Eso une mucho más a la gente, todos contra un enemigo común. Ya te da igual qué es lo que diga el contrincante porque tu ya has hecho tu juicio, prejuicio, que no va a cambiar pase lo que pase. Ya estás seguro de tu posición y lo único que tienes que hacer es sacar un poco más de quicio al pobre que se queja de que sus derechos no están siendo respetados. Si le puedes echar del grupo o hacerle el vacío mejor, que mejor.  Puedes usas cualquier argumento estúpido que como la mentira campa por sus anchas en este ambiente puedes llevar el foco en pequeños detalles sin importancia para hacerte defensor de algún derecho humano, mientras que sigues dando patadas al que se queja porque se le está echando y boicoteando la entrada en el grupo además de dejar su honor, su dignidad, por los suelos.

También quiero dirigirme a los que les importa todo eso que no les importa a los mentirosos pero su lucha y su apoyo al compañero apaleado consiste en no apalearle. No participar en la toma de decisiones del grupo es dejar que la mayoría injusta se imponga sin mayor resistencia. Irse del grupo es regalarles los votos. No votar, no decir lo que piensas es asentir a la mentira.

Esto es un buen ejemplo para explicar qué son las “ideas preconcebidas”  de las que FM Alexander hablaba y la “apreciación sensorial engañosa”.

También es un buen ejemplo para explicar por qué hemos consentido durante tanto tiempo que nos engañen en la cara, que nos roben, que maltraten al que tenemos al lado sin inmutarnos, que hayamos construido una sociedad tan autoritaria a pesar de que lo llamamos democracia.

La Técnica Alexander te hace ser muy consciente de lo que haces y te da más seguridad en ti mismo, pero si tú mismo no paras, piensas y diriges seguirás siendo no sólo un mentiroso sino además un mentiroso autoritario.

Las víctimas no pueden centrarse sólo en su defensa, tienen que defender los procedimientos para que no le vuelva a pasar a nadie más. No vale la venganza, no vale la humillación del autoritario.

Todos tenemos que hacernos responsables de nuestras acciones e inacciones.

 

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