La cosa que usamos

Alexander confiesa que él como todo el mundo separaba lo «mental» de lo «físico», pero su experiencia y sus observaciones le enseñaron que nosotros funcionamos como una unidad psicofísica.

Esta idea era bastante innovadora en su época y chocaba con la idea religiosa de que somos un espíritu que ocupa un cuerpo de prestado. Hoy en día seguimos separando lo mental y lo físico a pesar de que ya hace muchos años que en fisiología se sabe que el cuerpo humano funciona como una unidad y no hay discrepancias entre los científicos sobre esto.

No es una cuestión léxica, se pueden utilizar estos términos cuando nos son útiles, es una cuestión de cómo percibimos esa división en nosotros mismos y nuestras reacciones consecuentes a esa idea. El propio Alexander aclara que va a usar los términos «mental» y «físico» para referirse a actividades en las que sea más predominante uno u otro aspecto. Por lo tanto, no es un tema de léxico, sino de concepciones que tienen una repercusión práctica en la manera de usarnos.

Esta separación de nuestro cuerpo está muy integrada en nuestro lenguaje cotidiano cuando hablamos de los problemas que nos da nuestro cuerpo. Algunos ejemplos: Esta rodilla me tiene harta, ¡no me deja de dar problemas!. Tengo un nudo en el estómago. Tengo los hombros cargados. Mis piernas están muy tensas. Mi espalda me está matando. Etc. No me parecen mal estas expresiones porque al fin y al cabo nos sirven para comunicar a otra persona que nos encontramos mal, entre otras razones, porque estamos sufriendo dolores y molestias que nos influyen a la hora de socializar. Lo que me interesa es la relación que tú tienes contigo mismo. Si creemos profundamente en esta «cosificación» de nuestro cuerpo tenderemos a distanciarnos de él y buscar soluciones fuera de él. Me explico, en lugar de tener en cuenta que somos un ser vivo, complejo, sensible y que tenemos un problema que hay que afrontar desde muchos ángulos, lo que hacemos es buscar soluciones mecánicas y externas, que otra persona o institución se encargue de solucionarlo. Y si la otra persona o institución hace todo lo que puede por solucionarlo y el problema sigue existiendo en mayor o menor medida, le ponemos a parir porque ha hecho un trabajo mediocre o decimos que no tiene ni idea, etc. Entonces pasamos de una persona a otra buscando un responsable fuera. Nosotros, tenemos que asumir parte de esa responsabilidad, el uso que hacemos de nuestras articulaciones, de nuestra manera de respirar, nuestras reacciones, nuestras presiones, etc, en resumen de nosotros mismos va a tener un efecto en la manera en que funcionan nuestras articulaciones, nuestros músculos, nuestros órganos, circulación, etc.

El médico de cabecera, los especialistas, los cirujanos, la medicina tiene un papel muy valioso, una función esencial y deberíamos de seguir valorando positivamente todos los beneficios que nos aporta incluso si en nuestro caso en particular no han podido darnos una solución satisfactoria. Si, en lugar de entretenernos en desacreditar a la medicina en general nos detuviéramos a observarnos y cogiéramos la responsabilidad del trato que nos damos a nosotros mismos podríamos mantener una vida mucho más saludable.

Tu cuerpo y tú sois lo mismo. Las enfermedades tienen causas muy dispares, como sabemos gracias a la medicina y la ciencia, por ejemplo, componentes genéticos, ambientales, infecciones, lesiones, virus, etc., y el uso es una influencia constante más dentro de nuestro coctel de circunstancias, traumas, lesiones, genes, estructura ósea, etc. Tengas la enfermedad o problema que tengas si tu uso es bueno vas a tener una calidad de vida mucho mejor porque al menos no empeoras las cosas. Si esta toma de responsabilidad por usarnos mejor fuera más generalizada se invertiría más pensamiento, más estudio a este tema. Por lo tanto, la falta de responsabilidad de la que estamos hablando no sólo te va a afectar a ti directamente, sino también indirectamente a la sociedad en general. Y no digo esto como si estuviera soñando con una explosión de profesores de Técnica Alexander que fueran a solucionar este problema del uso, sino que el uso se podría tener en cuenta en muchas otras áreas por personas que tienen otras profesiones y que podrían aportar mucho a todos.

En el fondo, muchos de nosotros somos conscientes de que hay algo que hacemos habitualmente que nos hace daño y que no sabemos cómo controlar. Buscamos terapias, ejercicios, actividades que nos ayuden a sentirnos mejor. Podríamos invertir más tiempo en observarnos, sincerarnos sobre qué cosas sabemos que hacemos mal (que nos dañan) y tomar una decisión de poner toda tu inteligencia para dejar de hacerlo.

 

 

 

 

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