«End-gaining» y «medio-por-el-cual».

«Estos términos se refieren a dos conceptos distintos, mejor dicho, opuestos, y a dos procedimientos distintos.

Según el primer concepto, o concepto de «end-gaining», cuando se desea un objetivo, todo lo que hay que hacer es pasar a emplear las distintas partes del organismo, en la manera en que nuestra sensación nos dicta como necesaria, para llevar a cabo los movimientos que se requieran para conseguir dicho objetivo, sin tener en cuenta cualquier efecto perjudicial que se deba a un mal uso de uno mismo durante el proceso; es un concepto que implica la subordinación del yo pensante y racional al antojo de una guía y control de uno mismo instintivos al llevar a cabo las actividades necesarias para obtener el objetivo.

Se verá por lo tanto, que  el «end-gaining» implica la idea y procedimiento de ir directo a por un fin sin tener en  consideración ni si los «medios-por-los-cuales» que se van a emplear son los mejores para el propósito, ni si deberían sustituirse por otros, nuevos y perfeccionados «medios-por-los-cuales» que, al emplearlos, supondría necesariamente un cambio en la manera del uso de uno mismo. Este plan de «end-gaining» es de ensayo y error, que se demostró que tuvo más o menos éxito cuando la manera de usarse así mismo del hombre era adecuado; pero que durante sus experiencias en la civilización este uso de si mismo se ha convertido en más o menos dañino (un hecho que puede ser demostrado), así que el procedimiento «end-gaining» ya no cubre las necesidades individuales.

Según el segundo término, el concepto del «medio-por-el-cual», este hecho se reconoce. Por consiguiente, cuando se desea un objetivo, el procedimiento se basa en la idea de que la manera de uso de unos mismo ha dejado de ser adecuada, y que los mecanismos asociados, siendo mal dirigidos, son responsables de la actividad, la cual no cumple con los requisitos para la obtención del objetivo deseado; que, por tanto, esto exige planear un nuevo y perfeccionado «medio-por-el-cual» que asegure que la manera de uso de uno mismo no suponga una mala dirección de los mecanismos vinculados, ni  por eso sea un impedimento en la obtención del objetivo. Este es un procedimiento indirecto, y, como ya se ha visto antes, implica la inhibición de mensajes conocidos responsables de la actividad habitual conocida, y el sustituto de éstos por mensajes no familiares responsables de una actividad nueva y desconocida.»[1]


[1] The Universal Constant in Living, F. M. Alexander, Ed. Mouritz, 2.000, p. 11 y 12.

Traducido por © 2011 María Simarro García.

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